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Derechos Humanos 'a la carta'

· Número 3 · Marzo · 2009 ·

Doble discurso sobre unos Derechos Humanos que ya tienen 60 años

La actual crisis economica no debería bloquear durante más tiempo la aplicación efectiva de los Derechos Humanos. Amnistía Internacional denuncia que, 60 años después de su aprobación, la Declaración Universal de Derechos Humanos continúa siendo una promesa sobre el papel.

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Los niños y niñas soldado y su protección en el Estado español

Save The Children alerta acerca de la grave situación de muchos niños y niñas que son utilizados como soldados en innumerables conflictos armados.

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Estudiemos a los espías

Los vestigios de la Guerra Fría revelan suficiente material como para incluir el estudio de la Inteligencia en el de las Relaciones Internacionales. Desde la Universidad Complutense de Madrid, el investigador Gustavo Díaz Matey reclama dejar atrás los tópicos del espía y de una vez por todas estudiar el material que tenemos a nuestro abasto.

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El 11-S de Mumbai

Offer Baruch, director de la consultoría de seguridad privada International Shield Inc., destaca que los servicios de inteligencia de la India cometieron errores similares a lo que se produjeron en los atentados del 11-S de Nueva York.

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El caso Bosman: Nueva Europa, Nuevo Fútbol

Desde México D.F., el periodista deportivo Emiliano Leiva recuerda la figura de Jean Marc Bosman, el jugador de fútbol que se reveló contra el sistema para lograr su traspaso y consiguió una Europa más unida.

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Francia, ¿patrie des Droits de l'Homme?

A pesar de haber aninadado los Derechos Humanos, a día de hoy Francia todavía no los cumple al pie de la letra. José René Paz, estudiante de la Universidad de París profundiza sobre el tema a partir de su propia experiencia.

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¿Justificamos la violación selectiva de derechos humanos?

Violación: miedos profundos, representaciones oscuras y dolorosas, perversiones recalcitrantes, palpitaciones desencajadas, gritos, llanto, desesperación. A pesar de lo que implica, justificar la violación de los derechos inmanentes a las personas sigue estado de moda. Desde la quema de “brujas” hasta la esclavitud, pasando por las tradicionales lapidaciones de la antigüedad y las contemporáneas, o el maltrato a niños y mujeres como método educativo y, como no, la tortura, tanto como el resto del catálogo de tratos inhumanos y degradantes, siempre han tenido férreos defensores y detractores.

Hablemos, por ejemplo, de la tortura. Para sus defensores, las víctimas torturadas han ostentado perennemente el rol de enemigo, público o privado. Pero lo escandaloso de la historia no son únicamente los métodos físicos, psicológicos o sociales que de manera amplia, aberrante y creativa mentes humanas han llegado a concebir—no. Lo escandaloso es que en cada momento histórico esas prácticas han sido aprobadas por una parte de cada sociedad bajo el cobijo, según el caso, de costumbres o leyes justificadas por una supuesta necesidad imperativa de preservación de principios y valores del grupo humano en cuestión.

Aquí y ahora, tras el 11-S de Nueva York, el 11-M de Madrid, el 7-J de Londres y el reciente 26-N de Mumbai, la llamada “Guerra Global Contra el Terrorismo” no sólo se consolida sino que se agudiza. La percepción generalizada de amenaza y riesgo perdura, aun cuando por ahora se vea ensombrecida por la creciente sensación de incertidumbre generada por la crisis económica mundial que atravesamos. Por lo menos en ese terreno podemos estar tranquilos: ni los galopantes indicadores de paro, ni las empequeñecidas tasas de crecimiento de los Estados harán saltar por lo aires edificios emblemáticos, ni trenes, ni metros u hoteles repletos de gente.

En este sentido, el enemigo para nuestra seguridad es otro, mucho más básico, discreto y mortífero, que opera en células de entre 3 y 4 personas, cree incansablemente en su causa, destina todo su potencial a ingeniar recetas destructivas y consigue construir bombas gracias a vídeos colgados en YouTube. A priori, todo aquel que no se una a su causa pierde la condición de hermano y como tal pierde sus derechos a ser tratado como un igual: como un ser humano.

La cuestión es que bajo este contexto, el terrorista es juzgado como un enemigo de la humanidad víctima de sus actos y amenazas, y como tal su derecho a ser tratado como un ser humano le es negado. De ahí que los interrogatorios preventivos, sin pruebas, abogados, ni juicio a la vista proliferen en su tratamiento. De ahí que en más casos de los deseados existan grandilocuentes ‘defensores de la paz y de los Derechos Humanos’ que reivindican la tortura como herramienta justificada de lucha contra el terrorismo.“¡Pero es incompatible!”—gritan los pensamientos del lector. ¿Cómo justificar la tortura, o cualquier otro tipo de violación a los derechos humanos como método de preservación de nuestra seguridad?

Si la información fuera verdaderamente libre y las democracias cumplieran al pie de la letra con su deber de transparencia en la gestión de asuntos públicos, en esta 3ª edición de FreshPolitik emprenderíamos un interesantísimo viaje por los expedientes académicos estatales, que, bajo la legislación internacional vigente, afirman respetar los derechos humanos. Las manchas de sangre y los errores de cálculo frente a civiles en el camino de la defensa a la seguridad serían la excepción y no la regla. Los derechos humanos no serían violados “a la carta”, de forma selectiva, según unos intereses secretos, justificados por un supuesto “interés general”. Pero como esto no es así, ¿debemos asumir que defender lo indefendible, mentir de frente, evadir respuestas y argumentar certeramente sobre asuntos de dudosa ética, son todas ellas tareas intrínsecas a la labor, tanto del político como del General?

Desde FreshPolitik dedicamos esta edición a la valerosa lucha por el respeto a los Derechos Humanos. Homenajeamos la labor de todo activista y académico que desde la teoría y la práctica defienda su efectiva aplicación alrededor del mundo. Ahora sólo resta aunar conciencias, FreshPolitik pone así su grano de arena.

Daniela Adamez - Directora FreshPolitik Magazine

 
Bon appétit

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